Lo que comenzó el 19 de abril de 1810 como un movimiento autonomista por
parte del Cabildo de Caracas, pero que guardaba fidelidad al rey
Fernando VII; en 1811 no sólo superó el ámbito de la Provincia de
Caracas al sumarse otras provincias, sino que implicó la ruptura
definitiva con el nexo colonial español. Con esta finalidad se instaló El sábado 2 de marzo de 1811 el Supremo Congreso en Caracas, en la casa del Conde de San Javier, hoy esquina de Conde, al cual asistieron 30 de los 44 diputados y se eligieron provisionalmente a las siguientes autoridades: Felipe Fermín Paúl (Presidente); Mariano de la Cova (vicepresidente); y Miguel José Sanz (secretario).
Posteriormente, acudieron a una misa en la Catedral de Caracas realizada por el entoncesarzobispo Narciso Coll y Pratt. En ella, los representantes de las provincias respondieron afirmati-vamente el siguiente juramento:
Los miembros del Congreso decidieron sesionar un mínimo de cuatro horas diarias ininterrumpidas y el 5 de marzo eligieron a quienes presidirían el Ejecutivo inicialmente: Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón.
La Secretaría de Estado, Guerra y Marina fue ocupada por Miguel José Sanz; Hacienda, Gracia y Justicia por José Domingo Duarte; Carlos Maldonado la Cancillería; y José Tomás Santana la Secretaría de Decretos.
Entre marzo y junio, el Congreso creó en el seno de sus reuniones diversas instituciones: Tribunal de Vigilancia y Seguridad Pública para juzgar delitos de alta traición, que posteriormente pasó a formar parte de la Alta Corte de Justicia. Se nombraron comisiones para incentivar el comercio, revisar la hacienda pública (impuestos de exportación), supervisar la educación primaria y modernizar la universitaria. Esto retrasaba la decisión en favor de la independencia.
En diciembre de 1810 regresó el joven Simón Bolívar de Londres, luego de haber realizado la misión diplomática, en representación de la Junta Suprema de los Derechos de Fernando VII, que él mismo se ofreció a realizar y costear.
En su estadía en Londres, Bolívar invitó a regresar a Venezuela a un caraqueño que había sido indeseable para muchos mantuanos gracias a su origen canario y a una campaña de difamación efectuada por los españoles, en base a sus expediciones libertarias de 1806, y a sus proyectos de independizar Venezuela: Francisco de Miranda.
A su llegada a Caracas, Miranda fue recibido con júbilo por multitudes. Su participación en la Revolución Francesa le permitió conocer los clubes políticos que se reunían para discutir ideas de libertad, razón por la cual propició la creación de uno de ellos entre finales de 1810 y principios de 1811.
La Sociedad Patriótica se reunía inicialmente martes, jueves y sábado de 8:00 pm a 11:00 pm. Asistían personas de todos los grupos sociales: indígenas, par-dos, negros, blancos e incluso mujeres. Era la primera vez, desde la invasión española y posterior régimen de dominación colonial, que todas y todos tenían la posibi-lidad de participar de manera conjunta en una organiza-ción política.
El Supremo Congreso postergó la decisión de independizarnos debido a distintos moti-vos, entre ellos, el desenlace de la invasión francesa a España, la posición que adoptarían Inglaterra y EE.UU frente a la nueva república; la forma de gobierno centralista o federalista, y la conformación de un ejército y su respectivo equipamiento ante la evidente guerra civil en contra la metrópoli.
El 3 de julio de 1811 se llevó a cabo una acalorada sesión del Supremo Congreso porque uno de sus diputados, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, manifestó que era el momento de decidir la independencia de Venezuela.
De inmediato los diputados Mariano de la Cova, Fernando Peñalver, José Luis Cabrera, Martín Tovar Ponte, José María Ramírez, Francisco Hernández, Francisco de Miranda y José Ángel Álamo, se pronunciaron a favor de la independencia absoluta.
En contraposición, el diputado de La Grita, Juan Vicente Maya, expresó estar en contra de la independencia por las dudas planteadas en líneas anteriores. Fue abucheado desde las barras de los asistentes; uno de ellos el joven Simón Bolívar.
Seguidamente otro diputado, el presbítero Ramón Ignacio Méndez, exigió respeto a los miembros del Congreso. Había mucha tensión en aquel momento, por lo que estalló un alboroto que tardó en ser controlado.
La sesión del Congreso el 4 de julio fue secreta. Únicamente se hizo pública un momento porque se otorgó el derecho de palabra a una comisión de la Sociedad Patriótica.
El día 5 de julio de 1811, en horas de la mañana, diputados a favor y en contra de declarar a Venezuela libre presentaron sus argumentos. Posteriormente, se pasó a votación y ganó, por mayoría contundente, la opción que favorecía la declaración de la independencia. El único que estuvo en contra fue el presbítero Maya.
A las 3:00 pm, el entonces Presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, dirigió unas palabras para dar a conocer a los asistentes la declaración solemne de la indepen-dencia de Venezuela. De inmediato se formó una celebración liderizada por Francisco Espejo y Francisco de Miranda, que recorrió las calles entre toques de tambores y campanas.
Miranda flameaba en sus manos una bandera tricolor igual a la que izó en la Vela de Coro, en 1806, durante la expedición libertadora.
En una sesión vespertina, el Supremo Congreso delegó en Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi la responsabilidad de elaborar el Acta de la Independencia, la cual fue discutida y aprobada el 7 de julio.
El 14 de julio de 1811 el Acta de Independencia fue publicada de manera solemne al mismo tiempo que fue izado en Caracas, por primera vez, el tricolor traído por Miranda en 1806, el cual se adoptó como Bandera Nacional.
Los hijos de José María España, quien había sido ejecutado 12 años antes por el gobierno español, fueron los encargados de enarbolar la Bandera Nacional durante el acto, efectuado en la Plaza Mayor de Caracas.
aunque la independencia fue declarada en 1811 sufrió, en los años siguientes, terribles derrotas que nos llevaron nuevamente a la dominación colonial. Pero gracias al liderazgo de Bolívar y a la lucha colectiva de hombres y mujeres de todos los grupos sociales logramos erradicar todo reducto español.









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